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lguna vez soñé con ser humano, ser capaz de salir y moverme a caprichosos pasos y dejar mi huella sobre fangos, pasear entre los rayos del sol y tener el descaro de lanzarme presurosa al rio… alguna vez soñé ser humano… que estupidez.
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n el principio de los tiempos la tierra y las plantas éramos los dueños de todo, teníamos autonomía y poder sobre nuestros caminos, el tiempo nunca fue problema pues cuantas veces muriéramos las mismas renacíamos después de un corto tiempo… a pesar de que había tantas y tantas de nosotras nunca sentimos la necesidad de pelear o agredirnos, al menos no hasta que empezaron a aparecer nuevos seres, primero fueron los insectos, salidos de la tierra un día de caluroso viento y árida temporada… en un principio parecieron amenazantes pues su hambre feroz devoraba todo lo que encontraba a su paso pero al fin pudimos deshacernos de varios de nuestros desechos como hojas secas y tallos podridos, aun que a veces son invasivos la mayoría de todas siempre nos dejan con lo esencial para seguir vivas… luego le siguieron las aves, quienes encontraron refugio del clima en nosotras y nos ayudaron a controlar la enloquecida colonia de un montón de insectos que crecían sin parar y eran próximos a causar nuestra extinción, así las aves comieron los insectos de excedente, luego comieron nuestros frutos puesto que buscaban sabores distintos, mis hermanas lloraban puesto que los frutos para nosotras son hijos que cuidamos y vemos crecer y algún día serán plantas vivas, verdes y productivas. Pero al poco tiempo entendimos que nos favorecían al hacer esto pues las semillas que contenían las propagaban mas allá de donde nosotros pudimos llegar, cuando estas aves desechaban lo que habían comido ahí estaban las pequeñas semillitas cayendo desde el cielo hasta el suelo y en un par de años las montañas y estrechos mas escondidos e inalcanzables para nosotras se convirtieron en verdes y bastos prados llenos de nuestros hijos.
Los años transcurrieron en paz y en armonía entre plantas, insectos y aves hasta que una tarde muy peculiar en medio de un montón de rayos y lluvia, truenos y vientos casi huracanados con la atmosfera totalmente enrarecida sucedió un nuevo milagro… ¡una nueva especie de seres aparecieron! “los animales de cuatro patas” empezaron a aparecer como anteriormente aparecieron las otras especies, ellos movían unas cosas como raíces o tallos que llamaron “extremidades” o “patas” y podían desplazarse a grandes distancias y velocidades... así pues mas y mas especies comenzaron a aparecer mientras nosotras mirábamos a veces maravilladas y unas cuantas aterradas el amanecer con sus nuevas y grandes sorpresas hasta que después de varios milenios y de un sinfín de raras formas de animales y vida todo se quedó estático, cada día era igual que el anterior y el anterior era igual que este, nada nuevo pasaba…
-Arriba chicas, arriba, el amanecer esta aquí- decía sin detenerse la hermana Secoya mientras todas nosotras nos levantábamos lentamente para recibir las delicias que el sol nos daba como desayuno. Las Belladonas hacían gala de sus mejores “zapatillos” coloridos y llenos de néctar, las Rosas abrían lentamente y con propiedad sus pétalos como las refinadas damas que son, mientras los girasoles miraban y seguían lentamente al sol, extasiadas por la gran belleza, sus grandes tallos y cuerpos tragaban hambrientos cada rayo de esa enana roja del cielo. Mi amiga Galatea y mi vecina la Buganvilia se despertaron muy animosas, más de lo que acostumbran y no paraban de decir que el día de hoy sería diferente…-Mandy, Mandy, (así me decían de cariño por ser la más pequeña) el día de hoy los rayos del sol saben diferentes, algo me dice que nuevas cosas vendrán el día de hoy.
-Estás loca Bugui, no son nuevas cosas, hoy es diferente porque los rayos del sol son mas cálidos que de costumbre y así nosotras seremos y creceremos mas bellas, la primavera será muy distinta a todas, solo es eso Mandy, esta alborotadora siempre con sus ideas extravagantes.
Yo solo me dedique a mirar como una y la otra peleaban por decir y probar por que el día de hoy sería diferente pero sin embargo la noticia de la diferencia vino desde una cueva en medio de la frondosa sombra de nuestros hermanos los árboles… el que gritó fue nuestro depresivo Sauce Llorón, -Ha ¡que calamidad, después de que al fin los tiempos eran menos espantosos con tantas y tantas criaturas monstruosas moviéndose, volando y reptando!… ¡Una nueva especie ha aparecido!-
Todos guardamos silencio de tajo y volteamos a ver hacia aquella obscura, húmeda y termal cueva donde por sus paredes hacia ya más de un siglo corría un lodo muy peculiar y apestoso que luego se hizo barro espeso y al fin supimos hoy en que se terminó por convertir… Algo nuevo y distinto a todo lo que ya habíamos visto desde los principios de cada centuria y eón.
No eran más insectos y mucho menos aves, no se parecían en nada a las especies que habitábamos el planeta, no eran iguales ni a los felinos ni a los canes que aun que opuestos eran muy similares, estos nuevos seres eran algo original, no caminaban en cuatro patas si no en dos… tenían pelo pero solo en la cabeza, unos largos y otros menos, la mayoría eran de una misma estatura y edad.
¿Qué era aquello que salía de la cueva?, ¿Serian nuestros amigos o algo más molesto que una plaga?, lo más sorprendente de ellos es que poseían muchas y muchas ventajas ante mis ojos ellos eran perfectamente lo que yo soñé ser en algún tiempo, podían correr como los felinos y los canes, no volaban pero podían saltar, las cosas que ellos podían hacer eran muy muy interesantes, no entendían nuestro lenguaje pero ellos mismos habían hecho el suyo propio, mientras nosotras nos comunicábamos con los susurros del viento, los insectos lo hacían por medio de zumbidos y vibraciones, las aves por medio de trinos agudos y los demás animales por medio me un sinfín de sonidos guturales…pero ellos, ellos no eran iguales como ya lo he dicho, ellos podían hacer sonidos que jamás creíamos posibles, tan parecidos a los que nosotros usamos, solo qué mas audibles… les llamaron “palabras” y tenían muchas palabras para cada cosa, nos bautizaron a todos y cada uno de los elementos que habíamos en la tierra. Aquello fue esplendido, cada uno de ellos nombrando y diciendo un mil cosas a la vez en una conversación que apenas entendíamos.
Pasaron mas y mas días, las lunas se hicieron presentes y a mis hermanas y hermanos estas nuevas creaturas, los humanos, les parecieron aburridas y con innumerables defectos para todo el reino, pero para mí fue lo contrario… de hecho yo quería ser como ellos.