domingo, 11 de marzo de 2012

Extrañas Ornamentas

Era vísperas de otoño cuando todo empezaría a salir de mal en peor, las cosas no iban muy bien por estos lugares, el valle de "HORNAMENTAS"  es uno de los pocos lugares que había quedado casi intacto por las manos del hombre y los efectos del creciente calentamiento global; sin embargo hay cosas que ni siquiera el hombre puede prever... eventos fortuitos que parecen surgir de la nada y por una u otra razón las cosas tienden al caos...
Mi nombre es Vernard y tengo ya mas edad de la que debería, considerando que morí cuando apenas era un pequeño de 12 años, esto sucedió hace ya 20 años en tan hermoso valle que hoy yace rodeado por una densa neblina casi impenetrable, el valle aun conserva la quietud característica de antaño pero hay cierto sentimiento de peligro y constante asecho.
Corría sin darme cuenta de que las cosas empeoraban cada segundo mientras quería olvidarme de mi padre que afanoso pretendía convertirme en el predicador de la zona, yo quería mi libertad y en una rabieta "infantil" decidí fugarme al primer instante que vi aquella puerta color caoba abrirse, no quería saber nada de mi futuro por que yo "era un alma libre" lleno de inquietudes y por gusto de lo maravilloso de la mitología medieval. Era libre, libre al fin para hacer de mi vida lo que quisiera, al menos en ese momento lo pensé así... de hecho, pensaba que las cosas eran posibles con tan solo desearlas, (que absurdo pensamiento) y con esas ideas en la mente me interné en lo mas profundo de ese bosque lleno de paz, si es que eso era, hasta que mis piernas se agotaron y de golpe decidieron que habían hecho todo lo posible por complacer el berrinche de hacia ya unos minutos, o tal vez horas... el tiempo ya no importaba y lo único que importaba era salir de ahí, que bueno seria que esa gente llena de pretensiones e imposiciones dejase de existir, seria realmente un alivio estar libre de ataduras y cadenas que aunque no existe se sienten tan pesadas que son apenas llevaderas, es mejor que las personas que no entienden a las "almas libres" fueran borradas de este mundo, es injusto ser prisionero delante de algunos que no tienen derecho a reprimir... es injusto en verdad y debería de haber un castigo  de lo mas horrendo para ellos.
Lloré como nadie ha llorado, tan desesperado y cansado que puedo jurar que en ocasiones fue sangre lo que emanó de mis ojos, llore de autentico dolor y desesperación, llore mas que  quien le llora a una madre fallecida, mas aun que quien ha perdido todo y entrado en locura insana... tanto llore que mis lagrimas dejaron de salir y mis ojos secos no pudieron mas que cerrarse, mi corazón se cansó tanto que decidió no latir mas y cada parte de mi cuerpo sucumbió a la pena de ser prisionero y aceptando un destino que yo daba por hecho prefirió marchitarse como una flor solitaria en medio de una inmensa ciudad... hasta donde puede llegar la terquedad de las personas... hasta donde puede llegar el egocentrismo de un pequeño.
Las cosas sucedieron tan rápido desde ahí que es difícil seguirles la coherencia y cronología de como pasó la mas terrorífica época de otoño en ese valle tan hermoso, mis padres como locos buscaban mi ser en todos los lugares y mis amigos lloraban mi perdida, ¿era un ilusión provocada por mi fatiga? no lo sabia con certeza pero lo que si supe fue que me hablo "esa voz" no era humana pero tampoco dejaba de serlo, tenia un tono grave y apacible... a la vez  infundía terror... pero tremenda seguridad sentí al escuchar esa promesa, la voz me dijo : "Te comprendo" (me sentí aliviado y querido, seguro... que estúpido fui) " yo también he estado aquí durante eones viendo como hacen sufrir a las "almas libres" poniendo cadenas y acorralándonos casi a nuestra extinción y, como en tu caso, a la muerte"... ¡¿Muerte?! ¡¿Estoy muerto?!... la voz continuó diciéndome : "No temas, no temas pequeño... este valle es mas que solo árboles y hierba, mas que solo rocío y polvorientos suelos carmesí, mas que hojas secas y bichos reptantes, las majestuosidades que aquí yacen solo son dignas de almas libres como tu y yo, ahora pequeño dime que deseas y te prometo que tu deseo será cumplido a través de mi pues es gracias a ti que pude ser libre de esta prisión verde y hermosa... dime que deseas y será realizado"
¿Han escuchado la frase... ten cuidado con lo que deseas...? pues yo no lo escuché, o en ese momento lo creí de más.
"Esa voz" resultó ser nada menos que un majestuoso Grifo, que se formó de entre las hojas secas, la tierra húmeda removida y un millón de partículas de musgo y moho, envuelto  en una centrifugadora de viento, la visión que tuve aun después de muerto me resulto increíblemente maravilloso y aterrador a la vez, esa bestia mitológica llena de poderío y aspecto hibrido, rudo, elegante e imponente yacía ahí sacudiéndose los excesos de tan peculiares elementos.
¡Yo soy la tierra, el agua, las flamas y el viento, soy un espíritu de la naturaleza, un "alma libre" perteneciente a los elementales!
Todo cuanto nos rodeaba retumbo inclusive ese mundo etéreo donde ahora moraba mi espíritu sintió los estragos de aquel grito de reclamo y autoritarismo, así pues, este majestuoso ente trascendió las barreras maderosas y verduscas que nos rodeaban descendiendo hasta el mismísimo corazón del pueblecillo donde viví hasta ese entonces. Las cosas que ocurrieron después son tan crudas que helarían la sangre a cualquier persona que lo hubiese visto, por fortuna yo ya no era una persona... así que pude presenciar cada escena fijamente y quedé completamente horrorizado por las acciones de mi imprudencia y mi deseo egoísta.
Aquella majestuosa esfinge con garras de león y alas de águila llegó directamente a descuartizar cada ser que estaba a su paso, clavaba su pico una y otra vez hasta hacerlos solo montículos inmóviles de viseras y sangre totalmente amorfas, niños, adultos y todo ser que se moviera terminaba en eso... montones de carne destrozada en lagunillas de sangre... horrible y despiadado era aquel ser que justificado en mi deseo ponía fin a las vidas de cada habitante, algunos morían desgarrados por las afiladas uñas de la bestia, las incrustaba directamente en el cuello y mientras levantaba el vuelo hacia que sus cabezas se desprendieras, lanzaba plumas, que como flechas, daban certeramente en los ojos de los mas pequeños, aquello era un carnicería, totalmente una masacre fuera de lo común, desoyó vivo a un anciano y vi como retorcía su carne al punto que la vejes desapareciera solo para dar paso a grietas ensangrentadas y luego al tremendo dolor de ser descarnado vivo, luego lo apresó con sus extremidades delanteras y hundió el pico en medio de su pecho para luego bajar rasgando cada musculo flácido terminando en el abdomen bajo y de un picotazo cercenó las viseras en múltiples pedazos.. El anciano murió antes o después, ¿no lo se? solo me consta que fue una manera tremendamente horrible de matar a alguien...
Las calles se llenaron de escarlata que reflejó destellos de rubí en contraste al sol... todo fue quietud...
"Ahora puedes descansar de las ataduras que hacían pesada tu estadía pequeña creatura, tu infortunio ha cesado" dijo serenamente la voz del grifo mientras alzaba la cabeza y me miraba directo a mi... sentí como su voz grave me retumbaba en los oídos hasta el punto de ensordecerme y en un temblor descomunal caí en un abismo negro sin fondo hasta que sorpresivamente desperté agazapado entre un tronco hueco lleno de tela de arañas, musgo verdoso pegado a mi como si yo hubiese durado mas de 1 día ahí, era la sensación de adormecimiento similar a mi ultimo día con vida, mis extremidades apenas se movían y mis ojos se habituaban lentamente a la luz del sol que una que tenue era lacerante.
 Vi todo a mi rededor y encontré todo peculiarmente intacto como si el tiempo se hubiese detenido ahí, solo por un detalle en particular... niebla, densa, espesa y amenazante como una muralla entre el valle y mi natal pueblecillo, recordé todo lo acontecido y haciendo un esfuerzo corrí a ver que había pasado allá abajo; entonces, sucedió... ¡Todo era verdad! solo que el tiempo ahí corría con normalidad y pude divisar entre todo el suelo manchas de lo que alguna vez fue sangre y cuerpos destrozados. No pude contener el llanto y me eché de rodillas en medio de las calles... mis lagrimas revivieron una porción apenas insignificante de sangre... un deseo irrefrenable me recorrió el cuerpo y la sed descomunal se apoderó de mi garganta y sin mas que solo deseo mi mano se llenó de rojo liquido y lo llevó a mi boca... de pronto extrañas formaciones brotaron de mi cráneo, eran mas bien ornamentas, así es, "extrañas ornamentas de color rojo sangre que me condenaron a no morir pero tampoco estar vivo... solo existir esperando en ese valle a que alguien entrase para saciar mi sed que fue provocada por ese estúpido deseo de ser un "alma libre" fuera del cielo y del infierno, un no muerto, un monstruo que consume la sangre y carne tratando de saciar su apetito de venganza...